MI VIDA I

18.09.2012 20:16

    Ésta simplemente es la historia de una persona que intenta regresar a sus orígenes perdidos, aquella raíz, la matriz de todo que espero no se haya perdido para siempre.

    En el principio todo era felicidad y calma, armonía y paz, una balsa de aceite en medio de las tempestades de una vida temprana. El rencor, los celos, la envidia o el odio no se albergaban en éste joven corazón naciente, impetuosamente libre y deseoso de libertad y experiencias vitales. 

    Pero suele pasar, y vivimos en un mundo siniestro y oscuro, donde las estrellas que más brillan son prontamente apagadas por la oscuridad del que jamás supo brillar con luz propia. Pasa que los árboles viejos y envidiosos, ocultan con sus frondosos ramajes el sol hacedor de vida, que pueda permitir hacer crecer con fuerza y vigor a los pequeños retoños nacientes. 

    Y así fue como el pequeño sol naciente, la estrella de una luz brillante cegadora, enraizada de la pureza más bella y absoluta, fue atacada desde sus raíces más profundas, por aquellos que debieron protegerla con más celo y hacer que su luz brillase más fuerte cada día, precisamente fueron esos pequeños soles apagados por los celos, los odios y la envidia, los que con su sombra intentaron ensombrecer al corazón más brillante y puro que pudo haber nacido entre ellos, porque sucede que, a veces, entre las malas hiervas crece una bella flor de gran hermosura.

    Y por más que intentaban ensombrecer aquel brillo resplandeciente, ésta pequeña estrella que no conocía lo que era la oscuridad, supo seguir resplandeciendo aún en medio de cada piedra puesta en su camino, creció con la esperanza de que, algún día, cambiaría su vida y lograría brillar con toda su fuerza, lejos de toda aquella malvada oscuridad que la rodeaba y que buscaba ensombrecerla. Y siempre albergó en su corazón el más firme deseo y esperanza, de que aquellos soles apagados lograsen algún día cambiar y volver a resplandecer, o resplandecer con un nuevo brillo, más lo que ella no sabía que en ésta tierra esos viejos soles ya jamás volverían a brillar, sino que con los años se irían convirtiendo en agujeros oscuros tragando todo a su paso, hasta su propio brillo.

    La pequeña estrella sólo deseaba que los años pasasen como lunas y así crecer y hacerse más fuerte, para así poder tomar el control de su propia existencia y huir hacia lugares más seguros, donde seguro podría llegar a ser una estrella brillante sin necesidad de tener que esconder su propio brillo por miedo a las represalias. 

    Pobre pequeña estrella...... Aún te queda mucho que aprender.